Situado en un terreno de una superficie 122,20 m² y una superficie total proyectada de 354,00 m², en una localización de alta densidad. El proyecto corresponde a la adecuación funcional de un edificio existente destinado al funcionamiento de consultorios odontológicos, ubicado sobre calle Chile, en la Ciudad de Mendoza. La intervención se plantea como obra de relevamiento y acondicionamiento, manteniendo la configuración estructural y volumétrica del inmueble existente del año 1961 y concentrando las operaciones proyectuales en la reorganización de los espacios interiores, la incorporación de instalaciones y la adecuación de las condiciones de accesibilidad, ventilación y funcionamiento requeridas para el destino.
El edificio se organiza en planta baja, primer piso y segundo piso, vinculados mediante un núcleo de circulación vertical que incorpora ascensor. Esta disposición permite establecer una diferenciación funcional por niveles y resolver la relación entre áreas de atención, administración y servicios sin modificar el sistema existente. En planta baja se localizan el acceso, la recepción, la sala de espera, un consultorio odontológico y un sanitario adaptado para personas con movilidad reducida, con iluminación y ventilación natural hacia un patio interno. El primer piso concentra la mayor parte del programa asistencial, compuesto por una sala de espera, tres consultorios odontológicos, una sala de reuniones con office, un sanitario de uso común y una sala de esterilización. En el segundo piso se disponen dos oficinas administrativas, un office privado, un sanitario destinado al personal y un consultorio con baño privado.
Se plantea una intervención formal y espacial articulada a partir de la relación entre el frente urbano y la secuencia interior de atención. La fachada se compone de dos estratos diferenciados: un nivel inferior vidriado delimitado por un muro terminado con placas de porcelanato gris de gran tamaño y un volumen superior cerrado por una estructura de retícula metálica pigmentada en tono rojo que actúa como filtro visual hacia la vía pública. El hall de acceso y sala de espera se organiza mediante límites curvos y particiones que delimitan la recepción, la espera y los pasajes de circulación logrando fluidez y continuidad visual del espacio. La paleta cromática aplica tonalidades verde salvia en los cielorrasos suspendidos de trazo curvo, la columna de sección circular y los zócalos o antepechos, combinados con listones de madera en tonos oscuros para las divisiones y con acentos de color amarillo. Se contraponen paramentos lisos con revestimientos acanalados verticales verdes en la barra de atención y en el zócalo bajo de la espera. Una luminaria lineal LED de trazo orgánico suspendida por tensores que recorre de manera continua el área de recepción y espera, proyectando luz difusa sobre las superficies, acentuando así la calidad espacial y la fluidez.





